Luis Ocaña
Jesús Luis Ocaña Pernía (Priego, (Cuenca),9 de junio de 1945 - 19 de mayo de 1994, Mont-de-Marsan (Francia). Fue el segundo ciclista español en ganar el Tour de Francia, que consiguió en 1973. En el Tour de 1971 Ocaña tuvo que abandonar la carrera debido a una grave caída en el descenso del Col de Mente cuando vestía el maillot amarillo y aventajaba en casi siete minutos y medio a Eddy Merckx. Sin embargo, logró la victoria en el Tour de 1973, en el que no participó Merckx.
Nicolas Sarkozy, el presidente de Francia, sorprendió a los telespectadores de su país cuando el martes, mientras seguía en directo la ascensión al Galibier, aseguró que los dos ciclistas que más había admirado eran Luis Ocaña y Miguel Induráin. Del navarro, realmente, pocas cosas se pueden añadir, puesto que muchos son los que le han visto ascender y contrarrelojear con éxito en sus cinco Tours victoriosos.
Quizá la imagen de Ocaña aparezca más difusa, sobre todo porque los más jóvenes nunca contemplaron las gestas del corredor nacido en Priego (Cuenca) en 1945 pero criado en Francia, lejos del hambre de la posguerra española.
Ocaña fue parte de la adolescencia de aquellos que conocieron el Tour viéndole en blanco y negro en sus sensacionales duelos con Eddy Merckx. Eran los inicios de la década de los 70. Eran los tiempos en los que El Caníbal belga aniquilaba a sus rivales en cualquier país, en todas las carreras, subiendo, bajando, en el llano. Nunca, ni antes ni después, se vio cosa igual.
En todo el coro ciclista de la época solo hubo un protagonista que tuteó y no tembló ante Merckx. Fue Ocaña, un corredor gruñón, indomable, testarudo y capaz de hacer las cosas sin pensar en las consecuencias.
Así fue Ocaña, hasta la muerte. Cuando trabajaba como comentarista para la desaparecida emisora de radio Antena 3 podía ejecutar las mayores locuras. Si se añoraba de sus viñedos en Mont de Marsan cogía el coche por la tarde -daba igual la distancia y si la etapa había acabado en un paraje del Tour o la Vuelta–, llegaba de madrugada a su casa, comprobaba que estaba todo en orden y regresaba con el tiempo justo para no perderse la salida del día siguiente.
Ocaña fue el único que puso a Merckx contra las cuerdas en el Tour de 1971, una ronda francesa que habría ganado de no haber sido arrollado por Zoetemelk en el descenso del Col de Menté, en la 14ª etapa, cuando vestía de amarillo y tenía la victoria a su alcance. Una placa recuerda el lugar donde ocurrió el accidente. Merckx al día siguiente se negó a llevar el maillot amarillo. Luego, en París, se anotó su tercer Tour consecutivo.

Merckx decidió en 1973 intentar la victoria en la Vuelta, la única prueba grande que no había disputado. Renunció al Tour. Ganó la ronda española, por delante de Ocaña, y luego se anotó el triunfo en el Giro. Ocaña, en cambio, sin Merckx, vio que el camino hacia París estaba libre de obstáculos. El conquense entró victorioso en la capital francesa con la recompensa de seis etapas.
En Miranda de Ebro (Burgos) se le rindió homenaje, a mediados de la década de los 70, poniendo su nombre a un puente elevado del ferrocarril. Este puente fue derribado en 1987 debido al desvío del ferrocarril.
Luego comenzó su declive como ciclista, hasta que se retiró en 1977. Probó como director. Demasiado carácter. Jamás encontró, porque no lo había, un ciclista a sus órdenes que se le asemejara mínimamente.
Ocaña ganó entre 1968 y 1977 algunas de las más importantes pruebas como el Dauphiné Libéré, el Midi Libre, la Volta, la Vuelta al País Vasco y, por supuesto, la Vuelta, al margen del Tour de 1973. Por todo ello impresionó al joven Sarkozy. Y a muchos más.
Se suicidó en 1994. Se dice que padecía depresión debido a problemas económicos y que sufría hepatitis C.
A su trágica y confusa muerte, la prensa internacional se hizo eco de la biografía de Luis Ocaña. “Gazetta dello Sport” tituló “Ocaña, un triste adiós” y lo describía como “el valiente hidalgo español que osó desafiar a Eddy Merckx”. El milanés “Corriere della Sera” resumía el perfil del campeón conquense: “Ganó un Tour pero fue siempre el campeón del mando de la mala suerte”. Pan “liberation”: “Luis ridiculizó al caníbal, al gran Merckx. Ocaña, el solitario, el castellano romántico, entró en 1971 por la puerta grande en la leyenda del Tour”. Según la revista “Ciclísmo a fondo”, “hasta la aparición de Miguel Induraín, ningún español poseía un curriculum deportivo de la magnitud del de Ocaña.”
Su patria chica, la villa de Priego, y la ciudad y provincia de Cuenca, apoyaron siempre con entusiasmo su figura, tanto en el éxito como en la derrota, y le consideró siempre como su máximo campeñon. La peña ciclista de su nombre, con un importante número de socios, fomenta los primeros pasos de la cantera provincial y mantiene viva la memoria del gran corredor conquense.
PALMARES
1967
- Ganador Gran Premio de las Naciones (amateur)
1968
- Campeonato de España de Montaña
- G.P. Llodio
- Gran Premio Koersel
1969
- 2º en la Vuelta España
- Midi Libre
- Vuelta a Andalucía
- Vuelta a La Rioja
- Semana Catalana
- Trofeo Dirceu
1970
- 1º en la Vuelta España

- 1 etapa del Tour de Francia
- Dauphiné Libéré
1971
- 3º en la Vuelta España
- 2 etapas del Tour de Francia
- Gran Premio de las Naciones
- Trofeo Barachi
- Volta a Cataluña
- Bicicleta Eibarresa
- Gran Premio de Lugano
- Circuito Europeo de Montaña
- Diessenhofen
1972
- 1º Campeonato de España en ruta

- Dauphiné Libéré
1973
- Tour de Francia, más 6 etapas

- Dauphiné Libéré
- Volta a Cataluña
- Vuelta al País Vasco
- Semana Catalana
- Circuito Europeo de Montaña
- 2º en la Vuelta España
- 3º Campeonato del Mundo de ciclismo

1974
- 4º en la Vuelta España
1975
- 4º en la Vuelta España
1976
- 2º en la Vuelta España