_-_- Valsalobre -_-_

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Abril 2008
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La gastronomía conquense

Abril 18th, 2008

Vista la lección de historia, no puede faltar una la lección de los “productos típicos de la tierra”, jejeje.

Aunque todos o casi todos conocemos estos productos seguro que hay algún despistaillo que todavía no los conoce. Personalmente no puedo opinar mucho acerca de ellos, pues muchos no los he probado porque soy un poco “tiquismiquis”, pero no por eso dejan de estar buenísimos (según he oído) y animo a los visitantes probarlos. De los degustados me quedo con el ajo arriero, resoli y alajú… ¡toma triplete! (primer plato, bebida y postre), jajaja.

Buen provecho!!

[Morteruelo], [ajo arriero], chorizos, [zarajo], cordero, perdices, truchas, quesos, alajú, junto con excelentes vinos de la tierra y digestivos licores: Resoli y aguardiente de la Sierra, son los elementos fundamentales de la gastronomía tradicional de Cuenca, tan variada como su geografía y que ha estado condicionada a lo largo de los tiempos por sus paisajes y climatología. Tanto la Mancha como la Serranía, fueron configurando una recia gastronomía que tenía como protagonista el pastoreo de ganado trashumante recorriendo ampliamente todas las zonas de la provincia, lo que propiciaba que muchos de los guisos fueran compartidos en unos y otros lugares.

Las carnes que principalmente se consumen son las de cordero y cerdo. El cordero se cocina principalmente asado aunque es frecuente comerlo en caldereta. Las tripas de este animal, bien lavadas y sazonadas, se entrelazan alrededor de un sarmiento y se asan en las ascuas. A esto se le denomina “zarajos”, plato típico de Cuenca.

La caza es elemento fundamental en la gastronomía conquense. Liebre y conejo son las especies más abundantes junto con la perdiz, que se come escabechada o con el tradicional guiso de judías. La caza menor es el ingrediente fundamental del plato más tradicional de Cuenca, el morteruelo. De caza mayor se cocina el venado y el jabalí, sobre todo en las zonas de la sierra.

Los variados pastos de la provincia proporcionan un completo alimento para las ovejas, que aportan un excelente queso en todas sus modalidades, aunque sin ninguna duda el más famoso y reconocido es el queso manchego, que compite con los mejores quesos nacionales e internacionales. El queso se suele hacer otoño e invierno ya que es cuando se considera que la leche es mejor calidad. Se puede tomar fresco, curado, en aceite y frito sirve como aperitivo o como delicioso postre acompañado con uva, miel o membrillo.

Junto con los vinos manchegos, el licor por excelencia de Cuenca es el “[resoli]“, bebida digestiva que suele tomarse después de la comida acompañado de postres conquenses, [alajú], mantecados, suspiros de monja,… El Resoli está compuesto por aguardiente de la sierra, café, esencia de naranja, azúcar y canela en rama.

Glosario:

Morteruelo Un paté grueso, no para untar, sino para comer con tenedor en cuyos dientes se engarza un pellizco de pan. La fórmula es casera y, por tanto, variada de unos sitios a otros, según la proporción en que se utilicen sus componentes: tres aves (perdiz, codorniz, gallina) y tres carnes (liebre, conejo, cerdo). El resultado es una pasta viscosa, cuya base es el hígado de cerdo cocido y espesado con pan; las especias utilizadas son las propias de la naturaleza (tomillo y romero). La cocción se hace a fuego lento, en cuenco de barro o sartenilla. En la mayor parte de los casos, el resultado es un plato delicado y extraordinariamente sabroso

Ajo arriero Otro paté, en este caso formado por una deliciosa mezcla de patatas, bacalao, pan rallado y huevos cocidos, con una pizca de ajo y otra de aceite, todo ello perfectamente batido de forma que no haya ningún trozo sólido. Debe comerse a la temperatura ambiente, ni caliente ni, mucho menos, frío.

Zarajos No es un plato propiamente dicho, sino un aperitivo. Se prepara formado una madeja con las tripas más tiernas del cordero, en torno a dos ramillas de sarmiento. Es imprescindible que la carne esté perfectamente limpia. El tueste se realiza al calor de una parrilla, sin ningún ingrediente, asándose en su propio jugo. Se sirve cortado en rodajas.Ingredientes:
1 madeja de rtripas de cordero lechal, sal, adobo.

Resoli A pesar del acento agudo en la í, se pronuncia resoli. Es un licor de origen árabe que tradicionalmente se tomaba sólo en Semana Santa, aunque se puede encontrar en cualquier época del año. Se elabora en base a crema de café, coñac y anís con un resultado un tanto dulzón y fuerte, aunque con virtudes digestivas si se toma en dosis moderadas.

Alajú El rey de la repostería conquense, de inequívoco origen árabe. Es una pasta de miel y almendras (los de nueces no son auténticos), con pan rallado, cortada en redondo y cubierta por dos obleas para adquirir forma de torta.

(Texto extraído de http://www.aytocuenca.org/)

Nuestros orígenes

Abril 18th, 2008

Si alguna vez te has preguntado por los orígenes de Valsalobre, a qué se debe su nombre y otras cuestiones históricas, aquí encontrarás respuesta a estas y otras preguntas.

No esta de más una pequeña lección de historia, no?

VALSALOBRE

Datos básicos

  • Distancia a la capital de Provincia: 81 km.
  • Población: 63 Habitantes
  • Extensión del Municipio: 38 km²
  • Fiestas : 25 de Julio. 13-16 de Agosto.
  • C.P: 16879 Valsalobre

Historia

Valsalobre nacido, al igual que todos los pueblos de esta Tierra de Beteta, en época de repoblación cristiana, allá por el siglo XIII y formado alrededor de un yacimiento en salinas que durante la Edad Media y Moderna sirvió de pagos diezmales.

Durante sus primeros tiempos es posible que fuese posesión de D. Pedro Manrique, Señor de Molina, que siempre estuvo muy interesado por estas tierras de la comarca de Beteta.

Posteriormente pasaría a la jurisdicción conquense, cuando D. Alfonso y Dª Mafalda de Molina, vendieron en el 1253, Beteta y sus aldeas, entre ellas Valsalobre, al Concejo de Cuenca, a cuya tierra perteneció a partir de aquel momento.

Este lugar, rico en yacimientos salinos fue siempre muy pretendido por los determinados Concejos y Señoríos como medio de riqueza en la economía ganadera del momento.

Su topónimo hace clara referencia a la existencia de los citados manantiales salinos y a los pies de la villa y en el mismo fondo del vallejo surgía el agua salobre de un pozo artificial. Junto a él, las albercas de escasa profundidad y gran superficie en las que se evapora el agua y precipitaba la sal.

Ya en el año 1295, el rey Alfonso X, el Sabio, dona a D. Mateo, Obispo de Cuenca, y a su cabildo, los pozos de hacer sal de Valtablao y Valsalobre.

Los musulmanes, durante su larga dominación, expertos en cultivos y extracciones de minerales, supieron aprovechar los yacimientos salinos de este lugar, tal y como lo citan en algunas de sus crónicas.

Su producción fue muy apreciada en los siglos XV y XVI como elemento que se añadía a la dieta de los abundantes ganados de la zona, principalmente de la oveja merina, tan reconocida y abundante en esta comarca. Fue, por tanto, uno de los primeros agostaderos de los rebaños de la Mesta.

Desde el siglo XIV, fundan el mayorazgo de Beteta en la persona de D. Alvaro García de Albornoz, incluyendo en el mismo, todas sus aldeas, entre ellas Valsalobre.

A finales del siglo XV, la familia de los Carrillo de Albornoz, controlaban Beteta y sus siete aldeas, siendo titular de este señorío, desde 1389 hasta 1442, Dª María de Albornoz.

Al comienzo del siglo XVI, un grupo de judíos, procedentes de las Tierras de Molina, se afincaron en la villa, dedicados a la arriería y conducción de la sal. Vivieron en el celo inquisitorial del Tribunal conquense llevó a cabo numerosos procesos por judaizantes en el que se vieron involucradas varias familias honradas de este lugar.

En 1489 se incoará el primero de los mismos, a Juan de Moya, acusado de prácticas judáicas, cuyo proceso se volverá a abrir en 1492 por denuncias de los comisarios de Beteta. Quedaría inconcluso.

Juan de Moya, vecino de Valsalobre, fue salinero de don Pedro Carrillo de Albornoz en las salinas de la Serna, y provenía de una familia de Cañete. Su padre, Alvar García de Moya, su abuelo, Alonso García y él mismo, fueron naturales de dicho marquesado, mientras que su madre Violante García, era hija de Juan Herraiz de Luz, vecino de Moya.

Este enlace pudo estar motivado por el matrimonio entre Beatriz de Albornoz “la Rica hembra” (hija de Juan de Albornoz y señora de Moya), y Diego Hurtado de Mendoza (señor de Cañete) -celebrado en 1403-, que propició las relaciones entre los habitantes de ambas localidades, así como los enlaces matrimoniales entre los criados de albornoces y mendozas.

De la misma familia, Miguel de Moya, tendrá que soportar las duras acusaciones sobre su conducta, Inés de Valera, en 1543 como judaizante y luego Juan Checa, en 1579 por manifestaciones sobre el sexto mandamiento.

El último se lleva a cabo en 1625 y recaerá en la persona de Pedro Rojo, por levantar palabras contra la fe, quedando en suspense al no haber encontrado las pruebas suficientes para su condena.

Durante la Edad Moderna, el Concejo de la Tierra de Beteta (Señorío), determinaba la composición y funcionamiento jurídico de todos sus lugares y tierras. Se reunía periódicamente para establecer los deslindes y pleitos entre sus campesinos y ganaderos. La composición y funcionamiento del mismo estaba escrito en su Fuero y se determinaba en base a la población de cada aldea y al término jurisdiccional de su territorio.

En 1549, según documentación existente, nos indica un texto su composición y su forma de convocatoria: “…se juntaron en su consejo e Ayuntamiento a campana tañida todos los que se quisieron juntar al dicho repique… y se juntaron dos alcaldes ordinarios, un regidor, tres alguaciles, un procurador síndico, un diputado y también cuatro simples, todos ellos de Beteta y de las aldeas asistieron, Lagunaseca, tres jurados… y de Valsalobre, dos jurados…”

En el siglo XVII se produce una fuerte crisis demográfica, que afectará más a los lugares donde la ganadería era más fuerte. Sin embargo, será el siglo XVIII el que experimente una recuperación importante, siendo Valsalobre uno de los lugares que más aumento demográfico se observe. Pasará de 224 habitantes hasta 441, según reflejará el censo de Floridablanca.

En este periodo vuelve a aumentar el interés por la ganadería y la importancia de los agostaderos de la Serranía de Cuenca para la ganadería transhumante que mantenían, a su vez, combinación con los invernaderos de la Alcudia de Ciudad Real y los de Murcia.

Cita Lemeunier que “abundarán la llegada de los rebaños de la Serranía de Cuenca a Murcia, destacando los ganaderos de Valsalobre o Valtablao, que alquilban pastos de Lorca o Cartagena.”

En el siglo XVIII aún sigue explotándose la sal de Tragacete y de Valsalobre. En este periodo, este lugar tiene 80 vecinos, unos 320 habitantes.

En el año de 1850 se culmina el expediente de segregación de las aldeas de Beteta, pasando a ser municipios independientes. Para ello, se llevaron a cabo expedientes jurisdiccionales, generando muchas dificultades en lugares como Valsalobre, Valtablao y sobre todo, el Tobar.

En la desamortización llevada a cabo por Madoz el 1 de mayo de 1855, se exceptuaron montesde utilidad pública para uso de los vecinos de cada lugar. En Valsalobre será la Dehesa Boyal, con 383 hectáreas, la que quedará exceptuada de la misma.

Igualmente sucederá unos años más tarde con el paraje llamado del Común con 626 hectareas y Sierrezuela, con 659 hectareas perteneciente a la comunidad de Beteta y sus aldeas.

En el siglo XIX, el uso y venta de la madera alcanza un importante desarrollo en todos los montes de nuestra Serranía.

La madera de Beteta, Valsalobre y Valtablao, se embarcaba en el Guadiela, a partir de la hoz de Beteta, con pasos dificiles, dentro de nuestra comarca, como eran la Hoz de Tragavivos y los Toriles. Asimismo sucedía con el aprovechamiento de los grandes encinares, que comprendían estos términos, destacando Valtablao y Valsalobre, cuyo uso de leña era de alta estimación.

(Texto extraído de http://es.wikipedia.org/wiki/Valsalobre)

RUTA DE LAS CARAS

Abril 18th, 2008

Esta es una ruta “diferente” por encontrarnos en su camino con elementos culturales, ¿alguien conocía estas esculturas? Pues sí, existen y muy cerquita de nuestro pueblo, a unos 115 km. en dirección a Priego. Una buena alternativa para pasar el día.

LA MONJA, EL CHAMÁN Y LA MUERTE

Enormes rostros esculpidos en las rocas jalonan un paseo mágico por la orilla del embalse alcarreño de Buendía

DATOS GUIA DE LA RUTA

DISTANCIA Y RECORRIDO: 10 KM. Ida y vuelta por el mismo camino

DIFICULTAD: Muy Baja

DESNIVEL: Entre 0 - 100 m.

DURACIÓN DEL RECORRIDO: 3 horas

ACCESOS A LA RUTA: Buendía (provincia de Cuenca) dista 127 kilómetros de Madrid yendo por la autovía de Aragón (A-2) hasta Guadalajara capital, por la N-320 hasta Sacedón y por la CM-2000 hacia Huete

INFORMACIONES Y RECOMENDACIONES: Eulogio Regillo y Jorge Maldonado ofrecen en su página web www.rutadelascaras.com información detallada del recorrido, con croquis, descripción de cada una de las esculturas e incluso la secuencia fotográfica de cómo se hizo La Monja. El Ayuntamiento de Buendía (tel.: 969-37 3001; (www.aytobuendia.com) proporciona folletos sobre este itinerario. Por último, la empresa Buendiactiva.com (tel.: 625-48 7047) organiza ésta y otras rutas por la zona a caballo y en ‘quad’, además de batallas de ‘paint-ball’. No hay fuentes en todo el camino

CLIMATOLOGIA Y OTRAS CONDICIONES: se desaconseja el verano, por el calor y la presencia de numerosos bañistas

CLASE DE CAMINO Y FIRME: pista de tierra y sendero

SEÑALIZACION Y ORIENTACIÓN: señalizados con letreros, paneles informativos y postes de madera.

PARA COMER Y ALOJARSE: Hostal Obispo (Frontón, 5; Buendía; tel.: 969-37 3103): especialidad en morteruelo, zarajos y cordero asado. Precio del almuerzo: medio. Precio del alojamiento: muy bajo

CARTOGRAFÍA RECOMENDADA: hoja 22-22 del S.G.E.

Siempre habíamos pensado que la improvisación era cosa de oradores, poetas, músicos y otros artistas de lo etéreo, pero ahora vemos que no, que también hay escultores que se tiran sin paracaídas a sus piscinas de roca. Así, sin una idea previa, a la diabla, se lanzaron en 1992 los madrileños Eulogio Reguillo y Jorge Maldonado sobre un peña a orillas del embalse de Buendía. Teniendo en cuenta la fecha, les podría haber salido un Cobi o un Curro, pero según desbastaban la piedra arenisca con cinceles, punteros, macetas y rascadores, se les fue apareciendo, precisa y fantasmal al mismo tiempo, una cara mofletuda ceñida por una toca. Era una monja. Era ‘La monja’.


Aquella imprevista sor marcó la tendencia religiosa de las esculturas que labrarían en años sucesivos: vírgenes, cruces templarias, dioses hindúes, chamanes… En total, 17 relieves de hasta tres metros y medio de altura, todos ellos concentrados, como de ejercicios espirituales, en el mismo paraje, a cuatro kilómetros al norte de la villa de Buendía, un pequeño lugar de la Alcarria conquense al que le llueven las obras colosales: la iglesia gótica de mil metros cuadrados, las murallas medievales y la presa que en 1958 transformó el río Guadiela en un océano –el llamado ‘mar de Castilla’– de 1.500 millones de metros cúbicos y 50 kilómetros de costas.

En busca de las caras, saldremos del pueblo por la Puerta Nueva –relativamente nueva, pues data del siglo XV–, siguiendo a pie el camino asfaltado que lleva hacia la zona de acampada La Cespera. A los 400 metros, nos desviaremos a la izquierda por una pista de tierra que asciende entre fragantes romerales, campos de olivos y labradíos bordados de almedros floridos. Y, ya en lo más alto, advertiremos con gozoso estupor que estamos avanzando por una kilométrica península, pues veremos a ambas manos las aguas del embalse, que son de un azul insultante, como el cian de las artes gráficas, perfecto para colorear esta antigua postal de la Alcarria.

Sin perder de vista los indicadores metálicos de la ruta, alcanzaremos en una hora un bosquete de pinos carrascos donde acaba la pista y arranca una senda bien señalizada con paneles informativos y postes de madera. Enseguida hallaremos un cortado rocoso y un primer grupo de bajorrelieves, entre los que destacan ‘Moneda de vida’, el cual muestra en macabra alegoría un feto inscrito en una descarnada pelvis; ‘Krishna’, que representa la risueña faz de la octava reencarnación de Vishnu –no iba a llorar, teniendo 18.000 concubinas–; y ‘Chemary’, tremendo barbudo que, por imperativo de la roca donde fue cincelado, yace bocarriba, bronceándose o muerto.

Poco más adelante, contemplaremos ‘La monja’, la jeta más vieja del lugar, y ‘El chamán’, la de más laboriosa factura. Cuatro años les llevó a Jorge y Eulogio labrar este monumental semblante que, con su mirada hipnótica, nos hará creer que estamos ante las ruinas de alguna civilización devorada por la selva. Una selva de pinos por la que, tras esta breve ensoñación, bajaremos decididamente hacia el embalse, dejando a mano izquierda el ‘Beethoven de Buendía’ y, a la diestra, varias caras –el ‘Duende indio’, el ‘Duende de la grieta’ y el ‘Paleto’– de menor tamaño que las anteriores pero, para nuestro gusto, de más ingenua, primitiva y artística traza.

A la vera del embalse, entre otras obras, veremos descollar sobre un afilado roquedo la titulada ‘De muerte’, una calavera de metro y medio que es la única de las 17 esculturas que mira a naciente, dejando claro, por si no lo había quedado al principio, que vida y muerte son caras de la misma moneda. Justo en la orilla de enfrente, la sierra de Enmedio, que el verano pasado fue arrasada por un pirómano, añade a la escena un dramatismo inesperado. Para que este sea total, como de grabado medieval, sólo falta que Jorge y Eulogio esculpan junto a la calavera, bailando con ella la vieja danza de la muerte, a ese hijo de Nerón, si es que algún día lo cogen.

(Texto extraído de http://www.excursionesysenderismo.com)

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2005 Invierno –

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Jaime Sanchez Sanz Valsalobre